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Este es un avance del Capítulo 1

7 Razones por las que sustituir el CHOCOLATE por un BUEN SEXO

TE DOY 7 BUENAS RAZONES POR LAS QUE SUSTITUIR EL CHOCOLATE POR UN BUEN SEXO Y DE PASO 7 ESTRATEGIAS PARA GESTIONAR TU HAMBRE EMOCIONAL + 7 EJERCICIOS PRÁCTICOS

¿Qué nos pasa?

¿Cómo podemos dejar de usar la comida para calmar esa sensación de vacío y soledad?

El viaje: Visualiza tus metas

7+7+7 razones, estrategias y ejercicios que te ayudarán a gestionar tu hambre emocional.

¿QUÉ NOS PASA?

Nos pasa que tenemos Hambre Emocional o Hambre del corazón.

A lo largo de nuestra vida vamos desarrollando hábitos y pautas de comportamiento que finalmente incorporamos de manera inconsciente y las actuamos como automáticos. Esto ocurre tanto en nuestra relación con la comida como en muchos otros ámbitos.

Cuando me siento mal y como, y esa comida me calma, establezco la primera conexión. Cuando recibimos sensaciones agradables procedentes de la comida, es más probable que terminemos repitiendo ese patrón. Esto empieza desde que nacemos, con nuestra madre, cuando nos amamantaba, nos calmaba y nos reconfortaba. La leche materna tiene muchos componentes nutritivos, calmantes e inductores del sueño que nos dejaban saciados, hidratados, alimentados y felizmente adormilados.

No es casual que los alimentos que las personas señalan como reconfortantes sean parecidos a la leche materna: dulces, cremosos, con propiedades relajantes (como la caseína de la leche de vaca) y nos dejen un poco anestesiados y quizá alejados de lo que realmente está siendo para nosotros difícil de manejar a nivel emocional o relacional.

Cuando somos pequeños, en los momentos de dolor, incomodidad, al surgir el llanto, nuestra madre nos alza, abraza y ofrece su pezón para mamar. Cuanto más ansiosos, más rápida la velocidad de succión. La boca es un órgano tremendamente erógeno que cumple su función de sentir placer y calma cuando succiona o es estimulado. Por tanto, es normal que, en nuestras mentes, desde bien pequeños, se haya producido una conexión entre el estrés, la estimulación de la boca y la calma. Lo anterior se podría expresar como:

Ansiedad (estrés) + bebida caliente o alimento dulce y cremoso = Confort.

Quiero decirte que esta conexión es habitual. No estás sola, ni en el problema, ni en la solución.

Los siguientes son algunos de los testimonios que me encuentro cuando trabajo con personas que quieren resolver su hambre emocional y empezar a sentir que pueden ser más libres y felices sin tener que renunciar al placer de comer. La mayoría llegan agotadas, sin energía y a punto de tirar la toalla.

 “Ver la tele por las noches tranquilamente, cuando los niños se acuestan, es mi mejor momento del día. ¿en qué consiste mi cena? Bien, es el plato fuerte, es la comida del día más fuerte que hago, es un festín”

“Ni de broma pienso en tener una relación de pareja. Vestida aún me atrevo a quedar con alguien, pero ya desnuda, es algo que ni puedo pensar de la vergüenza que me da mi cuerpo”

“Mi cuerpo me da asco, no puedo ni mirarme al espejo”

“Desde que tuve a mis hijos, no tengo vida social, no quedo con amigas, en el trabajo no rindo, y con mi pareja ya no me hablo, salvo para discutir”

“Llego por las noches tan cansada que no tengo tiempo. Si miras mi nevera te daría mucha pena. Pido algo de comida por teléfono y voy tirando. Me siento tan sola.”

“Durante muchos días, noches y noches, he estado yéndome con mi bandeja a cenar a la cocina para no tener contacto con mi marido porque estaba muy enfadada con él. Porque nuestras vidas se estaban alejando, porque ya no había sexo, porque la rutina del día a día, nos dejaba vacíos cada noche. Así para llenar ese vacío llenaba mi estómago y dejaba de sentir”

 “Cuando me miro al espejo pienso, ¿por qué seguirá conmigo mí pareja?, no entiendo cómo puedo gustarle, con este cuerpo y estos kilos.”

“Según mi abuela, los disgustos no deben quitarnos el apetito; tomábamos helado, pasteles, chuches siempre que teníamos un mal día”

“Si me portaba bien me premiaban con un ”chupa-chups”, si hacía algo mal me castigaban sin postre o sin merendar

“Cuando tengo ansiedad y el estrés me tiro al chocolate y es que básicamente la ansiedad y el estrés surgen cuando me siento sola”

Cuántas veces he oído: “me cuesta iniciar una relación porque me doy asco, me da vergüenza mi cuerpo, hasta que no me quite estos kilos no quiero ni pensar en desnudarme delante de un chico”. Y por dentro, en su fuero interior el discurso es otro: “me muero de ganas de tener una pareja que me mime, que me acepte tal y como soy, no quiero esperar a perder estos Kilos para ser amada y mirada con deseo. Aunque sólo así conseguiría dejar de sentir pena de mí misma”.

Y así, desdobladas, vivimos muchas de nosotras. Nos hemos ido dejando, hemos encontrado la satisfacción a nuestras necesidades de afecto en una buena cucharada de helado, en el mejor chocolate, en una copa, o dos, o tres de vino en la noche. A otras nos da por lo salado, patatas fritas, pizzas, burger, comida rápida por teléfono. Y a algunas todo junto, un donut distraído cuando paseamos por la ciudad, la comida china a domicilio, y cuando estamos solas y aburridas, con ansiedad profunda, tan profunda que quizá sea ya como un quiste cerca del corazón, nos damos el atracón de nuestra vida.  (Continuará…)

Hasta aquí parte del primer capítulo de “7 razones por las que sustituir el chocolate por un buen sexo”. En este libro, no solo analizo el porqué del hambre emocional, si no que doy estrategias y ejercicios para gestionarlo.

Envíame un email a info@evafontcuberta.com con tu nombre, dirección y DNI solicitando tu ejemplar y  te lo enviaré contrareembolso en la mayor brevedad. Su precio es de 12€, envío incluido. Muchas gracias

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