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Hambre emocional

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Recuerdo a una chica de 23 años sentada frente a la nevera hurgando en el cajón de abajo, donde estaban los embutidos: jamón, chorizo, queso, lomo….

Esta imagen emerge en mi memoria cada vez que quiero evocar alguna ocasión en la que he comido de forma muy inconsciente y para calmar emociones incómodas.

Esa tarde, estaba especialmente nerviosa ya que mi novio no se definía, no sabía si iba a pedirme que me quedara con el y sus amigos a ver el partido, o si yo debía hacerme la interesante y volverme a mi casa. Tenía 23 años y ¿Cómo definirme?: ¿Inmadura? ¿Insegura?

Ahora que lo veo con el tamiz del paso del tiempo me doy cuenta de que me tenía una relación de pareja que no me hacía feliz, que estaba al lado de una persona que no se valoraba a sí misma, que de forma sutil y no tan sutil me criticaba.

Por qué me metí ahí…puede que por muchas razones y por ninguna especial: el chico me gustaba, me parecía que tenía una vida interesante (8 años más grande que yo), quizá era una oportunidad de evadirme de otras cosas que sucedían en mi vida…

El caso es que, antes de saber si me quedaba o me iba…me escabullí a la cocina de su casa, e inspeccioné la nevera de arriba abajo y en el último cajón encontré algo que comer de manera rápida y silenciosa. Había comida en abundancia en esa casa y los fines de semana más, ya que se quedaba mi novio y su hermano solos con la nevera hasta los topes.

Comí jamón, y comí y comí…a escondidas, sentada en el suelo y con la nevera abierta.

Después, fui al baño, me lavé las manos y volví a la sala como si nada hubiera pasado… con la barriguita llena y un poco más calmada.

Culpa: en aquella época no sentía culpa….

Ansiedad: no la sentía, pero debí tener mucha ya que estos episodios se repitieron y también otras conductas como fumar, beber, comer antes de una cena por si pasaba hambre…etc….

Presente: Adoro a esa chica de 23, me ha enseñado tanto…

Mentoring Profesional 

Mentoring es el ofrecimiento de consejos, información o guía que hace una persona que tiene experiencia y habilidades en beneficio del desarrollo personal y profesional de otra persona…  HARVARD BUSINESS ESSENTIALS.  Coaching y Mentoring” 

Cuando hago Mentoring profesional lo primero que me encuentro es que la inercia hace que muchos de mis clientes viajen en piloto automático,  tanto en su vida personal como profesional. Y lo que les trae a este proceso es una vaga insatisfacción, alguna frustración indefinida o quizá también sensación de estar estancado o haber tocado el techo de cristal.

Las emociones, cuando son incómodas, cuando son el síntoma de algo más profundo que me cuesta resolver, me llevan a la comida. El MIEDO me hace comer…. para algunas personas, el miedo se traduce como un nudo en el estomago, un vuelco en el corazón, una paralización del cuerpo, sudores fríos, bloqueos, otros tienen ganas de salir corriendo.. y lo hacen! Otros se camuflan… como yo… o pelean… Cuando he comido por miedo, estaba tratando de camuflarme, de esconderme, de pasar desapercibida. También de tapar y tapar con comida aquello que me daba miedo. La comida puede llegar a ser como una armadura poderosa que te aleja de contactar con aquello que te causa miedo. Es un aislante, una capa protectora, eso han sido mis kilos de más.

Cuando he comido por miedo, estaba tratando de camuflarme, de esconderme, de pasar desapercibida.

¿Qué es el Hambre Emocional?:

¿No os ha pasado que de forma inesperada queréis comer dulce? O ¿Qué empezáis a comer y a comer y no podéis parar hasta sentiros llenísimos? O los antojos, los ascos…y otras veces, sentís que se os cierra el estómago…

Para poder empezar a explicar esto vamos a distinguir entre dos tipos de hambre:

Hambre fisiológico (HF):

– Se siente de manera gradual: Quizá comienza con un pequeño malestar en el estómago, como si se encogiera, una sensación incómoda en la cabeza. Mira a ver cómo lo sientes tú. O quizá, ¿ya no te acuerdas de cómo se siente? Si es así, puede que estés teniendo, desde hace tiempo, una ingesta emocional de comida.

Taller Hambre Emocional y Alimentación Consciente para Padres.

El próximo Sábado 18 de Noviembre de 12:00 a 13:30.

Como padres sabemos lo importante que es ser un buen modelo para nuestros hijos. Ellos lo aprende todo de nosotros. Por eso, he querido ofrecer esta charla para padres, para ayudarles a generar más consciencia de la relación entre alimento y emoción.

Empezando por nosotros mismos, como padres, vamos a tratar de aprender a gestionar las emociones relacionadas con la comida, por ejemplo: el estrés, la ansiedad, los antojos, impulsos o caprichos. También, tener más presente el papel que juega nuestra cultura y nuestros patrones familiares a la hora de alimentarnos. Y sobre todo, aprenderemos a escuchar nuestro nuestro.

Muchas personas están por encima de su peso adecuado por culpa de la retención de líquidos, la cual causa hinchazón y malestar en determinadas partes del cuerpo.

Podemos eliminar el exceso de líquidos con una alimentación adecuada.

La retención de líquidos o edema puede ser una patología o bien una dilatación temporal de las venas debida a un exceso de calor. En caso de ser patológica puede estar relacionada con cuestiones circulatorias, cardíacas, hepáticas o renales, lo cual nos obliga a acudir al médico para que nos realice el diagnóstico y tratamiento oportuno.

En este post voy a hablaros de la diferencia entre culpa y culpabilidad. Para mí, ha sido esclarecedor y me ha permitido crecer mucho saber diferenciar ambos sentimientos, de tal forma que si la “culpa” era en mi un sentimiento recurrente, ahora solo la siento de vez en cuando y aprendo mucho de ella. Cuando se trata de temas relacionados con la alimentación, me doy cuenta de que casi todas las personas que tenemos una ingesta emocional hemos convivido y convivimos a menudo con la culpa. Te aseguro que si sabes la diferencia entre ámbos, podrás salir de muchos círculos y patrones recurrentes en tu vida, serás más consciente y podrás ponerte freno y ponerle freno a quién trate de “culpabilizarte”.

Limpiar nuestro cuerpo de todo lo que lo altera, lo sobrecarga y lo inflama tiene unos efectos maravillosos para la salud tanto física como mental. Me refiero a una piel estupenda, digestiones ligeras, mucha más energía, mejor humor, menos estrés y un largo etcétera. Pero para llegar a esa fase, el cuerpo debe primero eliminar todas las toxinas que ha ido acumulando a causa de una alimentación cargada de alimentos procesados e inflamatorios.

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