Las emociones, cuando son incómodas, cuando son el síntoma de algo más profundo que me cuesta resolver, me llevan a la comida. El MIEDO me hace comer…. para algunas personas, el miedo se traduce como un nudo en el estomago, un vuelco en el corazón, una paralización del cuerpo, sudores fríos, bloqueos, otros tienen ganas de salir corriendo.. y lo hacen! Otros se camuflan… como yo… o pelean… Cuando he comido por miedo, estaba tratando de camuflarme, de esconderme, de pasar desapercibida. También de tapar y tapar con comida aquello que me daba miedo. La comida puede llegar a ser como una armadura poderosa que te aleja de contactar con aquello que te causa miedo. Es un aislante, una capa protectora, eso han sido mis kilos de más.

Cuando he comido por miedo, estaba tratando de camuflarme, de esconderme, de pasar desapercibida.

No te ha pasado nunca?

Eso de ir creando capas que tapaban, taponaban, anestesiaban y escondían el miedo…

La ANSIEDAD… es miedo? Para mí si… o al menos el miedo me causa ansiedad, y si tengo ansiedad como comida! Con 18 años, fumaba.. y bebía … y el miedo se me quitaba un rato.. el resto del tiempo tenía que lidiar con el miedo o tomar deliciosos vasos de leche con chocolate que recordaban a otras épocas en las que me sentía segura y feliz en los brazos de mamá, sin preocupaciones, solo ir al cole, dormir, jugar y estar calentita en casa..

A día de hoy y como adulta, en mi constante búsqueda de los “por qués” y “para qués” y de los “¿cómo puedo gestionar esto que me pasa con la comida?”,  he desarrollado otros recursos más funcionales y excelentes para lidiar y gestionar el miedo. Y te los quiero ofrecer. Estos son saludables a todos los niveles ya que no solo ayudan a ser más consciente de nuestras necesidades emocionales, relacionales y alimenticias, si no que ofrecen alternativas a la ingesta emocional.

Mis 8 prácticas que quitan el hambre emocional

1. Hablar:

Según mi experiencia,  hablar calma y se pasa el hambre emocional y el miedo. Hablar con mi madre, con mi prima, con mis vecinas, con mi marido, con mis amigas. Hablar con mi padre o con mis hermanos, mis cuñadas, mi suegra, mis compañeros de trabajo, mis clientes. Con mis hijos. Compartir con los míos me calma y me quita el miedo mucho MÁS que la comida. Cuando hablamos. estimulamos nuestra zona erógena bucal y sentimos alivio y placer. También ser escuchados y la presencia de otra persona, que dispone su tiempo para nosotros, satisface necesidades relacionales como la de ser amado, entendido, escuchado, y la se ser importante para otros. Así que te animo a tomar las riendas y cuando tengas miedos, bloqueos, problemas, háblalo con alguien de confianza, ya que sentirás alivio y se te quitarán los antojos de comida.

2. Hacer el amor:

Con esto también se me quita el miedo y el hambre emocional. Me siento segura con mi pareja, querida, respetada, llena de fuerza y vitalidad, conecto también con mi espiritualidad y mi trascendencia. El sexo y la comida estimulan centros de placer en el cerebro y generan anestesia natural, solo que el sexo además consigue que pierdas calorías y te conecta con tu cuerpo y con la otra persona, de tal forma que las barreras van cayendo. Es importante igualmente que hagas el amor con alguien con quién te sientas seguro/a.

3. Practicar ejercicio al aire libre:

Es un antídoto contra la culpa y me da mucha autoestima, me mantiene en forma y repleta de energía. Mi cuerpo y mi mente agradecen esta práctica y todo mi sistema se oxigena y mejora. Cuando camino, voy en bici, nado o practico yoga al aire libre me siento renovada y en conexión con la naturaleza. Sal al mundo a pasear y respira, déjate acariciar por el sol o por la lluvia, abraza un árbol y siente la conexión.

Leaning on the old door

4. Escribir:

Sacar de mi cabeza todos los diálogos internos, circulares y recurrentes me da mucha tranquilidad y se me pasa el hambre emocional. También al sacar los miedos y peores fantasías, ponerlas en un papel, puedo situar en perspectiva mi vida. Te sugiero que te compres un cuaderno y escribas a mano tu día a día, no hace falta que sea todos los días pero te aseguro que estos cuadernos no solo te ayudan a sacar de ti sentimientos, emociones o angustias, una vez pasa el tiempo y los relees pueden ser una guía poderosa que te recuerda los recursos que tienes, como gestionas los problemas y te ayuda a ver cuánto has crecido.

5. Estar con mi familia:

Cuando tengo angustia vital, provocada por mis miedos, lo que me ayuda es VOLVER A CASA con mi familia. Ellos son lo que más importa. Mi familia es mi refugio. No necesito comer exageradamente cuando tengo mi alma y lo corazón lleno de los besos y abrazos de mis hijos. Cuando salimos a pasear los cuatro juntos. Cuando lidiamos con las vicisitudes del día a día. Cuando estoy con mi familia, no tengo miedo y se me pasa el hambre emocional. Busca tu forma de estar en familia, también puedes elegir quién quieres que forme parte de tu círculo más intimo, pueden ser familiares o grandes amigos.

6. Comprar comida ecológica y cocinar en casa:

Si estoy en casa, con la nevera y despensa bien repletas de frutas y verduras de temporada. Granos y semillas eco. Carne y pescado salvaje. Aceite de oliva de primera, miel y frutos secos…. Soy feliz y no tengo miedo. Y si tengo miedo puedo refugiarme en la cocina y tomar un tazón grande de infusión con jengibre y limón, cucharadita de miel de abeja cruda y meditar un poco. O preparar una cena bien rica y nutritiva para mi familia. Ten disponible comida saludable y ve desterrando poco a poco los pre-cocinados, envasados,  los snaks industriales, los azúcares refinados y los edulcorantes.

7. Meditar:

Hablando de meditar. Cuando tengo ansiedad y miedo, meditar es para mí una práctica liberadora de calma y conexión. Si medito, practicando el mindfulness, mi mente se acalla, mi ritmo cardiaco va más despacio, mis neuronas se centran, y puedo reservar un espacio solo para mi de protección y límites. Con una meditación de 10 minutos, bien focalizada en mis propósitos, he conseguido darle la vuelta a estados paralizantes y que con la comida solo hubiera obtenido más anestesia y bloqueo. En este nuevo estado, puedo observar todos mis miedos sin juicios, dejar que estén ahí con total aceptación y también dejarlos ir. Meditar me deja con un sentimiento de empoderamiento y control. Te animo a que comiences con meditaciones sencillas y de 5 minutos y que vayas modelando tu meditación según tus necesidades. También es muy bueno meditar y ser consciente cuando vayamos a comer.

8. Ahorrar:

Cuando práctico el ahorro, cuido mi dinero, me planificó, controló mis gastos y me centro en ser fructífera. Cuando soy austera y consciente de mi economía, me siento segura y no necesito despilfarrar con la comida o con cualquier otra práctica como comprar, beber, fumar, actuar … compulsiva e inconscientemente. No solo ahorrar si no también planificar el sistema de vida con respecto a lo que consumismos a todos los niveles. Trabajar en ser  minimalistas, lo mínimo y de mejor calidad puede ser un inicio cuando te digas a ti mismo/a, necesito esta cosa o esto otro. Cuando voy a la compra de comida, hago una compra consciente, no solo para elegir lo más rico y saludable si no para no despilfarrar comida que luego acaba en en la basura o en tu estómago. Así ahorro dinero, ahorro energía, no me tengo que comer las sobras o no me siento culpable cuando tiro comida que se estropea o ha caducado porque compré demasiado. Y esto, estoy tratando de ampliarlo a otras áreas de mi vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pon en practica estas recomendaciones y verás como tu vida cambia, si…..TU VIDA…. no solo cómo te alimentas, si no cómo vives. Con amor, Eva

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